¿Por qué el vino sabe a corcho?

Regularmente, cuando abrimos una botella, nos servimos una copa y nos sabe a corcho, creemos que es posible que un pedazo del mismo cayó sobre el líquido; sin embargo, esta no es la causa por la que el vino nos sabe así. Por eso, esta vez en Concierto Enológico te explicamos a qué se debe este desagradable sabor que nunca queremos encontrar.

 

Si por equivocación, al abrir la botella, cayeron en su interior trozos del corcho, no te preocupes, pues esto de ninguna manera afecta a la calidad del vino o puede considerarse como un motivo de devolución.

 

El olor y gusto a corcho es producido por ciertos componentes químicos volátiles relacionados con el cloro, los cloroanisoles, los cuales se infiltran en el vino. Esta contaminación se puede producir a través del corcho, ya sea durante la fase de fabricación o la de manipulación, o también puede llegar al líquido en el lugar que se ha elaborado y embotellado, así como a lo largo de su almacenamiento, ya que en ocasiones los contaminantes están presentes en la atmósfera de la bodega o en elementos utilizados durante la manipulación de las botellas.

 

Este defecto puede detectarse en la zona del corcho que ha estado en contacto con el vino. La presencia de un olor sospechoso en el corcho, aunque puede ser una primera pista, debe confirmarse siempre en el aroma y sabor del vino para estar seguros de su contaminación. Es importante estar familiarizado con este problema ya que afecta a todas las bodegas y a todos los vinos, independientemente de su precio o estilo.

 

En Concierto Enológico te recomendamos que no tires una botella contaminada si la abres en tu casa y no hay posibilidad de devolverla, pues la propia naturaleza volátil del contaminante nos permite usar el vino para cocinar ya que se evaporará durante la ebullición en el proceso de cocinado.